Principalmente se utilizan en la industria automotriz, y otros cinco millones de robots móviles. En Chile, donde la robótica se desarrolla en los ámbitos académico, industrial y educacional, la cifra disminuye drásticamente a entre 50 y 100 robots móviles e industriales, de acuerdo con estimaciones de Javier Ruz del Solar, académico de la Universidad de Chile.
Según Ruz del Solar, las áreas productivas en donde la robótica tiene mayor potencial de impacto y desarrollo en nuestro país son la minera, agrícola y forestal. De hecho, en la gran minería ya existen vehículos autónomos, cargadores frontales y robots teleoperados cuyos beneficios varían desde una mayor eficiencia en la faena a una producción más segura para los trabajadores. Carlos Carmona, gerente general de Mining Industry Solutions (MIRS), empresa que desarrolla e implementa productos y sistemas robotizados para la minería, calcula en 30% la reducción de costos en este sector productivo gracias a la utilización de robots.
En
la Universidad Técnica Federico Santa María existe hace más de una década el
Centro de Robótica, que ha desarrollado interesantes prototipos: Zbot, un robot
cuadrúpedo capaz de trepar por ventanales de edificios que, además de
limpiarlos, puede interactuar con sus usuarios de forma simple y sencilla; y
Rover, que basándose en el desarrollo de plataformas móviles, puede desplazarse
en lugares riesgosos para el ser humano, satisfaciendo la necesidad de
seguridad y telepresencia por medio de un mini-computador con WiFi y cámara
web.
Patricio
Navarrete, director del centro y estudiante de ingeniería civil electrónica,
sostiene que en los últimos años el sector industrial se está abriendo a la
integración y uso de plataformas robóticas a través de requerimientos al sector
académico para el desarrollo de robots “como solución a una necesidad puntual”.
Agricultura de precisión
La
versatilidad de la robótica es quizás su mejor atributo, puesto que posibilita
su uso en diversos sectores. En la agricultura, dice Ruz del Solar, su
desarrollo sería una buena respuesta para los problemas de escasez de mano de
obra que enfrenta el rubro, además de minimizar o neutralizar los efectos
nocivos del uso de pesticidas en humanos.
Navarrete
especifica que en el agro, las innovaciones pasan por “el desarrollo de robots
móviles, que destacan por su capacidad de desplazarse por distintos terrenos
debido a las características hostiles de estos ambientes”.
Los
primeros pasos ya se están dando en Chile: la Unión Europea y el Ministerio de
Agricultura están financiando una plataforma robótica, “Crops”, a cargo del
INIA Quilamapu y centros de investigación de universidades europeas, que será
capaz de aplicar spray sólo en el follaje y los objetivos seleccionados, además
de evaluar de forma selectiva la madurez de la fruta para su cosecha
mecanizada. El proyecto, que se inició en noviembre de 2010, terminará el
próximo año.
En la educación
El
desarrollo de la robótica en el país no sólo beneficia a los sectores
productivos sino también al aprendizaje del conocimiento científico y al
desarrollo de habilidades blandas de alumnos de enseñanza básica y media que
participan en competencias de robótica, cuyo objetivo es incentivar el
desarrollo de pequeños robots con funciones específicas que superen desafíos
temáticos.
Hace ya algunos años que se vienen desarrollando estas competencias, impulsadas por los centros de extensión de algunas universidades y por entidades como la Fundación Mustakis, institución que junto a Inacap e IBM está abriendo cupos a colegios para que participen en “tecnotalleres” que serán cursos prácticos de robótica, de un día de duración, en Temuco, Valparaíso y Santiago.
Otro tipo de
iniciativas, como el startup HackerHand, pretende masificar la robótica en los
colegios. Sergio Seguel, fundador y gerente general del emprendimiento, afirma
que el objetivo principal es distribuir y masificar la disciplina en colegios
subvencionados y municipales a través de un kit tecnológico con el que los
alumnos pueden desarrollar una mano robótica. El precio de este kit, según
Seguel, no debiera superar los $ 80 mil
Hace ya algunos años que se vienen desarrollando estas competencias, impulsadas por los centros de extensión de algunas universidades y por entidades como la Fundación Mustakis, institución que junto a Inacap e IBM está abriendo cupos a colegios para que participen en “tecnotalleres” que serán cursos prácticos de robótica, de un día de duración, en Temuco, Valparaíso y Santiago.

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