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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Entrevista al Doctor (Ariel Kaufman) Venezuela



Urólogo de larga experiencia y guía de generaciones de relevo en esta especialidad, es pionero en cirugía robótica en Suramérica. Asegura que cualquier cirujano interesado en entrenarse puede adquirir competencias en la técnica en un corto plazo

Las manos que mueven el robot
Urólogo de larga experiencia y guía de generaciones de relevo en esta especialidad, es pionero en cirugía robótica en Suramérica. Asegura que cualquier cirujano interesado en entrenarse puede adquirir competencias en la técnica en un corto plazo.
Decir que la cirugía robótica no se conjuga en futuro sino en presente activo, parecería una afirmación aventurada si no procediera de uno de los cirujanos venezolanos con más experiencia en esta área. Ariel Kaufman, urólogo con 23 años de carrera, jefe de la unidad de urología y miembro del centro Nacional de cirugía robótica del Hospital de clínicas caracas, insiste en que esta técnica abre un camino de grandes posibilidades para pacientes y cirujanos.
Hay robots en los más grandes centros de américa, Europa y Asia, según infor- mación de la página web de la empresa intuitive Surgical, fabricante del robot Da Vinci. En Venezuela, pionera en Suramérica, hay tres instituciones en las que se realizan los más de 20 tipos de operaciones ya estandarizadas en cirugía robótica: el Hospital universitario de caracas, el instituto Médico la Floresta y el Hospital de clínicas caracas. El tema era especialmente estudiado desde el año 2001, de modo que Kaufman ya había tomado la decisión en 2006, cuando comenzó a entrenarse. “Sabía que esta cirugía había llegado para quedarse”, revela el cirujano robótico.
En su consultorio, rodeado de imágenes médicas y de modelos a escala de carros, este urólogo, hijo de urólogo y profesor adjunto del Departamento de urología del MD Anderson cáncer center de la universidad de Texas, se extiende en otras consideraciones.
“la cirugía robótica es mínimamente invasiva y permite ver estructuras amplificadas 17 veces en tres dimensiones”


“con la cirugía robótica, el paciente tendrá menos dolor, menos pérdida de sangre y menos cicatrices” 

¿Cuáles son las cirugías robóticas más frecuentes en Venezuela?  
La mayoría son cirugías urológicas, especialmente prostatectomías (extirpación de la próstata). También se realizan cirugías cardíacas, abdominales, de esófago y ciertas cirugías pediátricas. Además, la técnica robótica está creciendo mucho en ginecología, sobre todo en histerectomías radicales y en prolapsos totales de cúpula de la vagina. 

¿Por qué la extirpación de próstata es la cirugía robótica más frecuente? 
Esa glándula está inmiscuida de manera profunda en la pelvis, la vejiga, la uretra, el recto y los esfínteres, con los que está milimétricamente relacionada, así como con los nervios responsables de la adecuada erección. Cuando mueves la próstata debes reconstruir cuidadosamente con suturas todo lo que has tocado. Esta reconstrucción es mucho más precisa con cirugía robótica. El objetivo no es sólo salvar a los hombres del cáncer, sino también que después disfruten de una vida plena. 

¿Qué ha aportado la cirugía robótica en el campo específico de la urología?
Ha democratizado la cirugía mínimamente invasiva de alta complejidad. Con otras técnicas, como la laparoscopia, había que hacer muchas operaciones para adquirir destrezas. Con la robótica el cirujano urólogo adquiere las competencias para hacer una cirugía más eficiente y segura en mucho menos tiempo. 

¿En cuánto tiempo?
Dependerá de la propia experiencia y habilidad del especialista. En el centro de cirugía robótica de la universidad de Ohio (estados unidos), donde me formé en esta área, el curso para obtener credenciales dura una semana. Se trabaja en principio sobre animales experimentales y también con un software de simulación específico para el robot Da Vinci. Todo cirujano dispuesto a formarse en cirugía robótica estará en condiciones de practicar este tipo de intervenciones en su propia especialidad. Ya hay un entrenamiento quirúrgico para cirugía general robótica aprobado por la universidad central de Venezuela. 

¿Qué pacientes califican para un procedimiento asistido por robot?    
Al principio de la curva de aprendizaje se eligen pacientes en las mejores condiciones posibles. Por ejemplo, para prostatectomía se prefieren hombres delgados, con próstatas pequeñas, sin intervenciones abdominales previas. Luego, cuando se adquiere suficiente experiencia, se puede operar a obesos, cardiópatas… Para un cirujano experto prácticamente no existiría contraindicación quirúrgica. Las contraindicaciones serían médicas, y son las mismas que para cualquier otra cirugía.

 ¿Cuáles son las diferencias entre la cirugía robótica y la laparoscópica?
En la laparoscopia los instrumentos son rígidos y se desplazan de manera contraintuitiva; es decir, a la inversa del movimiento natural. A veces el cirujano, de pie junto al paciente, debe tomar posiciones incómodas para ejecutar alguna acción. El cirujano robótico, por su parte, está sentado a unos metros de la camilla, con sus brazos apoyados en una superficie, y sus movimientos son reproducidos de manera natural (intuitiva) e inmediata, sin nada que perturbe su concentración. 

¿Qué ventajas tiene la cirugía robótica?                          
Es una cirugía de altísima precisión, mínimamente invasiva, que permite ver estructuras amplificadas 17 veces en tres dimensiones. Al ver con mayor claridad y tener instrumentos más versátiles, el resultado es mejor y se cumple el objetivo de darle más calidad de vida al paciente y eliminar la enfermedad con mínimos efectos indeseables. 

Esas parecen ventajas para el cirujano… ¿Cuáles son los beneficios para el paciente?    
Menos dolor, menos pérdida de sangre y menos cicatrices, así como reducción de complicaciones postoperatorias. Esto conduce a un menor tiempo de recuperación del paciente y, por tanto, a su regreso más temprano a las actividades cotidianas y productivas.

 ¿Y cuáles son las desventajas?
No son quirúrgicas. Es una tecnología que implica altas inversiones de dinero. Pero, en general, con el tiempo toda tecnología tiende a disminuir sus costos. Esperamos que esto ocurra con la cirugía robótica.

 ¿Es rentable para la clínica un robot que requiere una inversión tan alta? 
No se recupera la inversión, pero la filosofía de la clínica es ofrecer la mejor tecnología médica. Hay servicios que no son rentables.  

¿Cuántos robots quirúrgicos hay en América?
Hay once robots en Latinoamérica: tres en Brasil, dos en argentina, uno en Colombia, uno en chile, uno en México y tres en Venezuela. En estados unidos hay más de mil. 

¿Cómo hacen cuando se presenta una emergencia con el paciente en medio de la operación  
El robot nunca ha fallado. Jamás ha habido que cambiar de procedimiento. Pero uno debe estar preparado para quitar los brazos del robot en segundos si hiciera falta. Uno siempre se entrena para revertir todo el trabajo en pocos minutos. 

¿Cuál es el futuro de la cirugía robótica? 
Una cirugía menos invasiva aún, en la que ya se están haciendo investigaciones: habrá un solo brazo hoy hay cuatro con instrumentos articulados dentro del cuerpo del paciente. Y en el mismo visor se podrán ver simultáneamente radiografías o ecosonogramas para guiarse en el procedimiento.

 ¿Quién opera: el robot, el cirujano o una suerte de ciborg mitad robot mitad persona? 
Opera el equipo de cirujanos, anestesiólogos y enfermeras, como siempre.

 Tres horas con el Da Vinci                                      
Convencido de que los beneficios de la cirugía robótica son tan importantes para el paciente como para el cirujano, Ariel Kaufman revela el funcionamiento del robot Da Vinci a través de la práctica de una prostatectomía.

La impresión que produce el robot, plantado como un gran árbol, se minimiza cuando se constata que es una herramienta más a las órdenes de quienes practicarán la cirugía. Los instrumentos quirúrgicos miniaturizados se instalan en los brazos del Da Vinci (tres para simular la mano humana y otro con una cámara tridimensional). Se trata de una tijera, un bisturí y diferentes tipos de pinzas y ganchos.

El trabajo del cirujano robótico se complementa con el del cirujano laparoscópico que lo asiste durante toda la intervención. En la primera fase –que en conjunto dura entre 2 y 4 horas– se abren las seis pequeñas incisiones, de alrededor de 8 milímetros cada una, a través de las cuales trabajarán los cirujanos. Luego, se estiran los brazos del Da Vinci para acercarlos al paciente.

En ese momento el cirujano robótico se instala en la consola desde la que dirigirá el robot: usa los pedales para acercar, distanciar o rotar la imagen tridimensional y amplificada que tiene ante sus ojos; y las manijas para mover los microscópicos instrumentos encajados en las manos del Da Vinci. En tiempo real, cada movimiento es reproducido por el robot sin temblores y con una penetración, flexibilidad y capacidad de giros imposibles para la mano humana.

Los cirujanos retiran la próstata a través de los instrumentos laparoscópicos y se concentran en las maniobras milimétricas capaces de eludir los vasos sanguíneos y preservar los nervios que controlan la erección, en el delicado proceso de reconexión de la uretra a la vejiga y en el resguardo de los esfínteres que ayudarán a mantener el control urinario.

Una vez concluida la minuciosa microsutura, se retiran rápidamente los cuatro brazos del robot y éste vuelve a su inerme condición de árbol electrónico. Después de la intervención, el paciente estará hospitalizado –dependiendo de su condición– entre 48 y 72 horas. El retorno a sus actividades normales se contará en días, no en semanas.

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